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Sector hidrocarburos perdió competitividad

El 2018 no fue un año del todo bueno para el sector hidrocarburos en el Perú. La paralización del Lote 95, el Oleoducto Norperuano y el retraso de la Ley Orgánica de Hidrocarburos –que espera el debate en el Congreso– han afectado esta industria que, según el Fraser Institute, bajó cinco puestos en el ranking de competitividad de mercados más atractivos para invertir en gas y petróleo.

Según el informe, el Perú se ubicó en el puesto 63, dentro de un universo de 80 mercados, lo que contrastó con la situación de 2017, cuando se ubicó en la posición 58 de 97.

Aunque la disminución de países pueda dar la impresión de que, en términos relativos, las posiciones caídas no son significativas, lo cierto es que si se analizan los indicadores del reporte, Perú ha mostrado una tasa de competitividad inferior al periodo pasado. En 2017, el puntaje obtenido fue 60.38 puntos, en comparación a 2018, cuando el puntaje fue de 53.28 puntos, más de 7 puntos menos.

MEJORAS EN ESPERA
Para Carlos del Solar, miembro del directorio de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, los principales problemas son la conflictividad y el “mal desempeño de Perupetro”.

“Perupetro, que es la encargada de presentar los contratos petroleros y de promover la inversión, creo que no está cumpliendo esas dos funciones”, advirtió Del Solar.

Además, precisó que la aprobación de la nueva Ley de Hidrocarburos es primordial para sacar a flote la inversión en el sector.

Del Solar también consideró que el Perú “es geológicamente atractivo, pero contractualmente, legalmente y socialmente es muy poco atractivo”. “Lo vemos con el tema del Oleoducto. No están las condiciones dadas”, agregó.
Una postura similar tuvo Carlos Herrera Descalzi, ex ministro de Energía y Minas. Si bien indicó que una nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos solo solucionaría parcialmente el perjuicio generado por las trabas burocráticas, estimó que el problema de gestionar bien la conflictividad es más significativo. Ello, agregó, se ve en los sabotajes al Oleoducto.

“El problema del Oleoducto es diferente a un conflicto social genérico, ahí hay sabotaje. No hay demandas justas. Nos encontramos en un mercado en el que se obtienen puestos de trabajo por esta vía”, advirtió el especialista.
Si bien el Gobierno ya logró reparar el Oleoducto, Herrera aclaró que será crucial que se logre evitar este tipo de situaciones a futuro: “Se trata de instalaciones del Estado. Entonces, parece que ni el Estado puede hacer valer sus derechos”.

Fuente: PERÚ21.

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