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3 de julio de 2022
Economía

Deudas de personas ahora superan en cuatro veces su ingreso mensual

Las deudas de las personas con el sistema financiero subieron a 4.4 veces sus ingresos, en promedio, según la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS).

Es decir, como media, las personas tienen créditos con el sistema financiero que equivalen a más de cuatro veces sus ingresos mensuales.

En los quintiles de la población de menores ingresos, el aumento del endeudamiento es mayor, al pasar de 3.4 veces su sueldo en el 2020 hasta 4.6 veces en el 2021, reveló la superintendencia.

En los estratos de mayores ingresos, el denominado nivel de apalancamiento también se incrementó, pero solo de 5.9 a 6 veces.

Consumo

La SBS explica que el apalancamiento de los que se ubican en quintiles de ingresos bajos se ha elevado debido a un aumento de sus deudas de consumo, tomadas principalmente a través de financiamiento en cuotas (no revolvente). Este último implica un menor nivel de riesgo para las entidades financieras.

A ello se suma la necesidad de liquidez de las personas en el contexto actual de estancamiento económico e inflación, sostiene el supervisor.

En contraste, señala que el apalancamiento de los sectores de ingresos altos casi no muestra variaciones significativas, pues el incremento de su deuda es atenuado por el de sus ingresos, que ha sido significativo en este estrato.

Cuota

Asimismo, la SBS analiza el indicador (RCI), o relación entre la cuota de créditos e ingreso, que mide la proporción de los ingresos mensuales de los deudores destinada al pago de sus préstamos.

En este punto, indica que la cuarta parte de deudores destinan el 41% del sueldo o más a pagar créditos (la cuota mensual).

“Ello puede suponer una fuente de riesgo en el caso de deudores que cuenten con ingresos poco estables, debido a que si experimentan un shock y mantienen altos niveles de RCI podrían incumplir el pago de sus obligaciones financieras”, advierte.

Capacidad de pago

Además, existe un grupo de deudores de bajos ingresos (el 28% de los ubicados en los quintiles más bajos) que destinan más del 30% de su sueldo al pago de la cuota mensual de sus créditos, “por lo que también es importante enfocar los esfuerzos de monitoreo en este grupo de prestatarios”.

Sostiene que “la capacidad de pago de estos deudores se está viendo especialmente afectada por la elevada inflación, puesto que la proporción del gasto destinada a necesidades básicas (alimentos, vivienda, etc.) se está incrementando, por lo que el ingreso disponible para el pago de sus compromisos financieros estaría disminuyendo”.

Bajos, medios y altos

La superintendencia señala que la relación entre cuota e ingresos (RCI), en promedio para todos los deudores del sistema financiero, descendió de 28.2% en el 2020 a 27.8% en el 2021, aunque tal reducción obedece principalmente a una recuperación de las remuneraciones de los deudores de ingresos medios y altos, quienes principalmente laboran en el sector formal privado.

En cambio, los ingresos de los deudores de quintiles bajos (que principalmente están subempleados o laboran informalmente) no han mostrado señales claras de recuperación respecto de diciembre del 2020. Por ello, la proporción de sus ingresos que destinan al pago mensual de créditos se elevó.

Riesgo

De esta forma, la SBS considera que hay un riesgo asociado al nivel de endeudamiento de las personas –que toman créditos de consumo e hipotecario-, pese a que la referida proporción de los ingresos mensuales destinada al pago de créditos es de 27.8% y se mantiene por debajo del umbral de 30% internacional.

Tope a tasas afecta créditos grupales y pignoraticios

El ejercicio de estrés de solvencia realizado por la SBS muestra que el sistema financiero, en su conjunto, se mantendría resistente a los efectos de la pandemia ante un escenario económico esperado y ante potenciales choques severos locales e internacionales.

Sin embargo, observa un riesgo vinculado a la aplicación de la ley que establece tasas de interés máximas para créditos de consumo y mype, y elimina el cobro de penalidad en caso de atraso en el pago del préstamo.

Si bien el impacto de esta medida a nivel del sistema financiero ha sido moderado, el efecto es significativo en entidades especializadas en consumo y en microcrédito, advierte el supervisor.

Los productos crediticios más afectados son los dirigidos a segmentos de menores ingresos y más vulnerables, como créditos grupales solidarios, pignoraticios, préstamos y tarjetas de crédito a niveles socioeconómicos C y D, y los orientados a mujeres, señala la SBS.

Fuente: GESTIÓN.

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