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Diferencias entre emprendimiento digital y tradicional

Desde Asedi, indican que es buen momento para desarrollar startups en los rubros de tecnologías de la información, salud, comercio electrónico, logística, educación y fintechs.

Pese al COVID-19, los montos invertidos en startups aumentaron. Así lo comenta Iván Pasco, director de la Asociación de Empresas Digitales (Asedi), quien a partir de cifras de la Asociación Peruana de Capital Semilla y Emprendedor (Pecap), señala que, ante la incertidumbre, los inversionistas optaron por colocar montos en sectores que mostraban indicios de crecimiento, en lugar de cubrir un espectro más amplio como era usual.

De acuerdo con la data de Pecap, agrega Pasco, aunque hubo un decrecimiento del 67% en el número de transacciones, el monto total pasó de US$ 21 millones en el 2019 a US$ 46 millones el año pasado.

“Hubo varias categorías de empresas que sufrieron en el contexto de pandemia y otras que vieron beneficiados sus modelos de negocio”, indica. Entre los emprendimientos tecnológicos que han crecido están los relacionados con tecnologías de la información, salud, comercio electrónico, logística, educación y fintechs.

Pese a las dificultades de la pandemia, Pasco considera que, bajo ciertas condiciones, es un buen momento para emprender. “Lo es si el modelo de negocio está adecuado a lo que está pasando y contempla lo que puede ocurrir”, señala.

En comparación a un emprendimiento tradicional, el director de Asedi indica que, además de contar con un know how tecnológico, al momento de desarrollar una startup hay que entender que estas siguen una ruta distinta.

“Los emprendimientos digitales, a diferencia de los tradicionales, alcanzan ritmos de crecimiento muy acelerados, por lo que se usan muchas inyecciones de capital en diferentes estadios”, afirma Pasco.

Así, se pueden requerir entre US$ 5,000 y US$ 20,000 en una primera etapa. Posteriormente, sobre todo si provienen de fondos de capital de riesgo, los montos pueden superar fácilmente los US$ 50,000.

En esta última etapa, hay que estar listo para un mayor análisis por parte de quienes financian y, además, a haber cedido entre 60% y 70% de la participación de la empresa a cambio de capital de inversionistas.

“Los inversionistas deben cuidar que no se diluya mucho la empresa para que el equipo emprendedor aún tenga incentivos para hacerla crecer más”, afirma.

Pasco añade que, a diferencia de un emprendimiento tradicional, en uno digital el concepto debe validarse de manera temprana.

“No hay que inyectar tiempo ni energía a un producto que no esté validado. Eso diferencia a un emprendimiento digital de uno tradicional, porque normalmente se construye para validar, mientas que aquí válidas para construir”, finaliza.

Fuente: Gestión

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