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28 de febrero de 2024
Economía

Moody’s: Pese a crisis el Perú presentó resiliencia fiscal en 2023

Este año fue difícil para la economía peruana. Esta complicada coyuntura permitió a nuestro país demostrar al mundo que mantiene sus fortalezas macroeconómicas y fiscales, lo cual genera buenas expectativas de cara al 2024, sostiene el vicepresidente del grupo Moody’s Investors Service, Jaime Reusche.

La agencia internacional emitirá un nuevo informe sobre la calificación crediticia del país hacia mediados del próximo año, para otorgarle tiempo a que la economía se recupere y que las condiciones políticas se normalicen, declaró en una entrevista.

–¿Qué destacaría de la economía peruana en este 2023?

–Este año fue bastante difícil para la economía peruana, debido a una serie de shocks, tanto internos como externos. Sin embargo, a pesar de las dificultades del entorno económico, destacó su resiliencia fiscal.

El Gobierno realizó todos los esfuerzos posibles para cumplir con las reglas fiscales y mantener la estabilidad macroeconómica.

–Entonces, el Perú termina este año manteniendo sus fortalezas macrofiscales…

–En general, se puede afirmar que el Perú termina el 2023 manteniendo su fortaleza fiscal. A pesar de ser un año difícil, en el que se tuvo que entregar algo de espacio fiscal, el país continúa como el segundo mejor calificado de la región, después de Chile.

Además, tiene el segundo nivel de deuda pública más bajo de todo el hemisferio occidental, después de Guatemala.

En términos relativos, el Perú se mantiene en una posición privilegiada frente a otros países de la región, pues mantiene varias de sus fortalezas estructurales en la economía y en sus cuentas fiscales.

–¿Qué factores generaron que este sea un año negativo para el Perú?

–Bueno, la perspectiva negativa en la calificación crediticia del Perú se asignó a finales de enero, lo que respondía principalmente al difícil entorno político y social que veíamos.

En ese momento, las protestas en el sur del país se volvieron muy violentas y se daban luego de una intensa volatilidad política que ya había persistido a lo largo de varios años. Esto generó gran preocupación por la posibilidad de una variación en el régimen, no solo por un cambio de gobierno, sino un desvío del modelo económico peruano.

Ese factor fue el principal motivo de preocupación, junto con el deterioro de las instituciones políticas a raíz de la intensa volatilidad que observamos en los últimos años.

–Entonces, ¿la inestabilidad política fue la que afectó la inversión privada?

–Este es un tema, la desconfianza empresarial, que ya se arrastraba desde el gobierno de Pedro Castillo. Esta caída de inversión privada, por la desconfianza, se agravó por las protestas y luego por los choques climáticos. Entonces, la actual situación no es necesariamente un problema exclusivo de este Gobierno, sino que se trata de una tendencia que ya venía agravándose desde hace tiempo.

Lamentablemente, este contexto afectó la confianza de los agentes económicos, lo que llevó a una contracción de la inversión privada.

–¿La política monetaria fue un factor que también afectó la economía este año?

–Sí, pero la política monetaria respondió de manera muy adecuada, oportuna y eficaz. El Banco Central de Reserva (BCR) fue una de las primeras autoridades monetarias en iniciar el aumento de tasas en el 2022, y ahora vemos que la inflación se controló.

A medida que la inflación fue cediendo, la tasa de interés comenzó a reducirse. En consecuencia, el comportamiento de la política monetaria fue muy prudente y, en realidad, resultó muy buena.

–Claro, pero más que una crítica, la pregunta se dirigía a conocer si esa política monetaria generó un daño colateral…

–En un contexto inflacionario, la política monetaria reaccionó de manera adecuada, como era necesario. Sin embargo, es cierto que esta política también tuvo un impacto negativo en la inversión y en la actividad económica, ya que elevó los costos de financiamiento.

–¿Están tranquilos con la trayectoria fiscal del Perú?

–Sabemos que es una trayectoria fiscal desafiante, pero sí, confiamos en la credibilidad del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y del país para cumplir con sus reglas fiscales.

No decimos que será algo fácil. Naturalmente, el entorno económico y político dificulta la tarea, pero confiamos en que, al final, se cumplirán las reglas fiscales.

Cuando la economía se recupere, la trayectoria fiscal volverá a seguir la senda de reducción para no depender tanto de la deuda.

–¿Cuándo emitirán un nuevo informe sobre la calificación crediticia del país?

–La perspectiva negativa, que no es estable, suele tener una duración de 12 a 18 meses. Por ello, nuestra intención es resolver este enfoque hacia mediados del próximo año o en algún momento del 2024, para otorgarle tiempo a que la economía se recupere, que las condiciones económicas y políticas se normalicen.

Además, en la calificadora estamos a la expectativa de que se apruebe la reforma de la bicameralidad en segunda votación. Si esta reforma se aprueba, podría dar mucha tranquilidad a la perspectiva. Por lo tanto, lo que esperamos es que se cumplan estas condiciones, y, por eso, la revisión de la perspectiva muy probablemente sea hacia mediados del próximo año.

–Entonces hay espacio para mejorar la perspectiva crediticia…

–Sí, sin duda. Dos elementos clave para ello son la reforma política y la normalización de las condiciones económicas, siempre y cuando se dé el rebote en la economía que anticipamos para el 2024.

–El Gobierno aprobó hace semanas una transferencia extraordinaria de recursos del Banco de la Nación al Tesoro Público como una medida fiscal. ¿Cómo toman esta decisión?

–Analizamos la medida y llegamos a la conclusión de que, si bien no es del todo óptima, entendemos que se debe al contexto particular.

Estamos en un escenario económico y político difícil, y la medida es una muestra de los esfuerzos de las autoridades por cumplir con las reglas fiscales. En nuestra opinión, la medida no resta credibilidad al Gobierno. Consideramos que es una acción excepcional, que no será recurrente.

Nace de la necesidad de cumplir con la regla fiscal a toda costa, y se da en un contexto extremadamente difícil. Por eso, entendemos por qué se tomó la decisión.

Fuente: ANDINA

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