En Cajamarca, el agua ha sido por décadas una paradoja: abunda en temporada de lluvias, pero escasea en los meses críticos debido a la baja capacidad de los suelos para retenerla y a la limitada infraestructura para almacenarla y distribuirla. Esta situación afecta directamente a las familias rurales y a la productividad agrícola, frenando el desarrollo del territorio.
Frente a este desafío surge “Agua para Cajamarca”, una iniciativa que plantea un enfoque distinto para la gestión hídrica. Más que una solución técnica, propone un modelo de articulación entre el sector público, la empresa privada, la academia y la sociedad civil, con el objetivo de cerrar la brecha de acceso al agua de manera sostenible y con visión de largo plazo. A través de esta alianza, se impulsa infraestructura hídrica tanto natural como física, orientada a captar, almacenar y distribuir el agua de forma más eficiente. La idea central es clara: sin una adecuada gestión del agua, no es posible garantizar la productividad del campo.
“Huella Verde”: sembrando agua para el futuro
Dentro de esta estrategia destaca “Huella Verde”, el componente ambiental y forestal del programa. Su enfoque parte de una premisa clave: el agua también se gestiona desde los ecosistemas que la generan y regulan. Por ello, busca recuperar y proteger las zonas que recargan los acuíferos y, al mismo tiempo, generar oportunidades económicas para las familias rurales. “Huella Verde” combina conocimiento técnico con saberes locales y promueve la participación comunitaria, convirtiendo a las comunidades en co-gestoras del proceso. Así, la restauración forestal no solo contribuye a la protección del recurso hídrico, sino que también fortalece el vínculo de las familias con su territorio.
Desde el 2021, los resultados son concretos: más de 3 millones de árboles plantados en 2.746 hectáreas, con el beneficio directo de 1.562 productores rurales de 136 caseríos en los distritos de Cajamarca, Baños del Inca, La Encañada, Huasmín y Bambamarca.
La plantación de especies forestales nativas y adaptadas, realizada con el conocimiento local, contribuye a la recarga de acuíferos, al fortalecimiento de corredores ecológicos y a la captura estimada de 49.428 toneladas de CO2 por año, aportando a la resiliencia climática del territorio.
Impacto en la economía rural
El impacto también se refleja en la economía rural. El programa genera empleo local mediante viveros, producción de plantones y jornadas de campo, y abre oportunidades de aprovechamiento forestal sostenible, como la comercialización de hongos y el manejo responsable de la madera. Más allá de los resultados, el principal valor de “Huella Verde” es su modelo de gobernanza participativa, que integra a 16 actores en una plataforma común, facilitando el acceso a recursos, asistencia técnica y la posibilidad de replicar y escalar la experiencia. En ese sentido, cada árbol plantado representa mucho más que una acción ambiental: es agua que se infiltra en el suelo, productividad agrícola que se protege, futuro para las familias del campo y, sobre todo, la evidencia de que la colaboración es la semilla más poderosa para el desarrollo sostenible de Cajamarca


