La multinacional suiza Glencore reordena su estrategia de cobre en Sudamérica con Perú como uno de sus ejes de operación. La compañía articula expansión, exploración y evaluación de oportunidades de inversión alrededor del complejo Antapaccay (Cusco). En conversación con Gestión, Luis Rivera, director de Operaciones de Glencore para Sudamérica, detalló los próximos pasos de la compañía en el país, mientras sigue de cerca el entorno de costos, la evolución del mercado y el desarrollo de su portafolio regional en Chile y Argentina.
La compañía produce actualmente alrededor de 800,000 toneladas de cobre al año a nivel global. La meta es alcanzar un millón de toneladas hacia fines de 2028. El siguiente objetivo apunta a 2035. “Buscamos llegar a 1.6 millones de toneladas de cobre y, con el análisis que hemos hecho, ese crecimiento puede darse de manera orgánica. Ese proceso debe ocurrir en Sudamérica”, señaló el ejecutivo a este medio.
Ese crecimiento ya tiene un punto de apoyo en la región. A la fecha, Glencore opera en Perú, Chile y Argentina. En Perú, concentra sus operaciones en el complejo minero Antapaccay (Cusco), cuya producción para este año se ubica ligeramente por encima de las 100,000 toneladas de cobre.
“El C1 que estamos tratando de alcanzar está algo distorsionado por el impacto en el precio del combustible debido a los eventos en el Golfo. Nuestra meta está por debajo de los US$ 3 en C1, es decir, el costo de producir una libra de cobre”, explicó.
El contexto acompaña esa proyección. El ejecutivo indicó que el cobre se mantiene en niveles históricos y recordó que, a comienzos de abril, el precio estuvo cerca de los US$ 6 por libra. “Es un momento para que el país aproveche esos precios”, afirmó.
Glencore consolida complejo Antapaccay con Quechua y proyecto Coroccohuayco
En ese escenario se inscribe la adquisición de la Compañía Minera Quechua S.A., operación que incluye la propiedad total del proyecto de cobre Quechua, anunciada a fines del año pasado. El yacimiento se ubica al sur de Antapaccay y pasará a integrarse al complejo. “Antapaccay no es una sola mina; son varias minas y varias plantas. En ese sentido, Quechua podría contribuir a la producción de cobre en el futuro”, adelantó.
Por ahora, Quechua se encuentra en etapa de estudios y cuenta con reservas indicadas de alrededor de 800,000 toneladas de cobre. La prioridad, precisó, es avanzar con los permisos de exploración. “Calculamos que a comienzos de 2030 podríamos tener algún metal proveniente de Quechua, pero todavía falta desarrollar varios estudios, sobre todo de exploración”, indicó.
A esa hoja de ruta se suma Coroccohuayco. Glencore detalló que ya cuenta con estudios de prefactibilidad concluidos. El proyecto contempla una inversión superior a US$ 1,800 millones y prevé iniciar producción en 2028. “Estamos entrando en la etapa de ingeniería de detalle. Tenemos la prefactibilidad completa y los permisos ambientales y regulatorios avanzan. Dependiendo de los permisos, podríamos iniciar la construcción en un corto plazo”, sostuvo.
Además de sus operaciones directas, Glencore mantiene participación en otros activos mineros. En Antamina posee el 33.75% de participación. “Ha sido un año positivo para Antamina en seguridad, licencia social y producción de metales. Los precios del cobre y del zinc también han contribuido”, comentó.
En el proyecto Igor, de la empresa PPX Mining, ubicado en La Libertad, la compañía mantiene una participación de 10%, vinculado al aporte de capital.
En Antapaccay operan varias plantas: la planta de Tintaya, en funcionamiento desde 1985; la planta de lixiviación (extracción) de óxidos de Tintaya; y la planta de Antapaccay, que opera desde 2012.
Glencore acelera exploración en Cusco para ampliar producción de cobre
La expansión en Perú también se sostiene en nuevas áreas de exploración. Dentro de la zona de Antapaccay, Glencore mantiene actividad exploratoria. A Coroccohuayco y Quechua se suman Chapi y Cayo Vinicunca, ambos en etapa de prospección geofísica (exploración inicial).
Ese conjunto de proyectos se articula con la infraestructura existente. En Antapaccay operan varias plantas: la planta de Tintaya, en funcionamiento desde 1985; la planta de lixiviación (extracción) de óxidos de Tintaya; y la planta de Antapaccay, que opera desde 2012. En cuanto a minas, la antigua mina Tintaya ya cerró, aunque todavía existen stocks de óxidos. A ello se suma el yacimiento de Antapaccay y, próximamente, Coroccohuayco.
“Coroccohuayco se conectará con una faja transportadora de 8 kilómetros que alimentará la planta de Antapaccay. En el futuro, Quechua también aportará mediante un sistema de fajas. La idea es consolidar un complejo minero industrial”, explicó.
Con la inversión prevista en Coroccohuayco, la meta es triplicar la producción de Antapaccay: pasar de 100,000 toneladas a 320,000 toneladas de cobre.“Nuestro foco está en Coroccohuayco y Quechua. Incluso con Quechua podríamos superar las 320,000 toneladas”, afirmó.
Sin embargo, la proyección inmediata mantiene una trayectoria gradual. Para este año, la minera prevé producir 100,000 toneladas de cobre. Para 2027, el nivel se mantendría en un rango similar. “En 2028, si Coroccohuayco entra en producción, podríamos aumentar entre 100,000 y 150,000 toneladas y llegar a 2031 con 300,000 toneladas de cobre”, proyectó.
Glencore evalúa adquisiciones y amplía presencia minera en Sudamérica
Glencore dispone de más de 200,000 hectáreas en propiedades de exploración de recursos minerales. “Estamos activos en exploración y atentos a oportunidades de adquisiciones y asociaciones. Podríamos participar en otros proyectos mineros y seguimos de cerca a empresas junior o compañías con proyectos avanzados (brownfield) en Perú”, indicó.
El ejecutivo subrayó que el complejo Antapaccay constituye hoy un eje central para la compañía. “Conocemos a nuestras comunidades, trabajamos con ellas desde hace más de 40 años, tenemos proyectos sociales y licencia social. Eso no impide que sigamos evaluando otras zonas del país. El sureste sigue siendo relevante por los clústeres de cobre que puede albergar. El cinturón de Ferrobamba es uno de los más prolíficos del mundo”, señaló.
La estrategia regional también avanza fuera de Perú. En Argentina, Glencore opera el yacimiento El Pachón y prevé iniciar actividad minera en Alumbrera, en la provincia de Catamarca, en julio de este año. “En un par de años estará produciendo cobre y se sumará al volumen que Glencore genera en América Latina”, indicó.
En Chile, la empresa opera la mina Lomas Bayas, dedicada a óxidos de cobre, y evalúa alternativas para identificar sulfuros en el mismo yacimiento. “Hoy produce 80,000 toneladas de cobre y la meta es superar las 100,000 toneladas. Además, este año debe iniciar perforaciones el proyecto Valle Norte”, concluyó.
Fuente: GESTIÓN.
