El director del Instituto Peruano de Economía (IPE), Diego Macera, expresó su preocupación por la excesiva lentitud en el desarrollo de la cartera minera nacional.
Un estudio de la institución reveló que un proyecto de cobre nuevo tarda en promedio cuarenta años desde su descubrimiento hasta el inicio de su producción comercial.
Durante el Simposio – XVI Encuentro Internacional de Minería, organizado por la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), el economista cuestionó la viabilidad a largo plazo de esta demora, al advertir que resulta imposible predecir si el metal rojo mantendrá su valor o su nivel de demanda para la segunda mitad del presente siglo.
Mercado
En el ámbito internacional, el mercado de metales registra una volatilidad histórica sin precedentes.
Los futuros del cobre alcanzaron un máximo histórico de 6.65 dólares por libra en mayo del 2026, impulsados por una escasez estructural global y las demandas de la transición energética, estabilizándose posteriormente en torno a los 6.39 dólares por libra.
Por su parte, la plata mostró un comportamiento sumamente agresivo; tras establecer un récord histórico absoluto de 121.64 dólares por onza troy a finales de enero de 2026, el metal precioso experimentó una fuerte corrección técnica que lo ha llevado a cotizar en un rango de consolidación entre los 76 y 77 dólares por onza troy en mayo del presente año.
La escalada de las cotizaciones de la plata responde a que el mercado físico enfrenta su sexto año consecutivo de déficit de oferta, con una escasez proyectada de 46.3 millones de onzas para este año debido a la fuerte demanda en el sector fotovoltaico, la electrónica y la industria automotriz asociada a la electromovilidad.
Esta firmeza de los precios internacionales de los principales productos mineros de exportación ha constituido un entorno macroeconómico favorable que apuntala los ingresos de los países productores de la región andina.
Panorama
Ante este escenario de bonanza metalúrgica, el ejecutivo del IPE explicó que las cotizaciones elevadas actúan como un incentivo directo para que centros de innovación tecnológica global desarrollen materiales sustitutos, tales como los nanotubos de carbono o el uso de aluminio en cableados.
El economista recordó que la historia económica muestra ciclos limitados para las materias primas, como ocurrió en el pasado con el salitre, el guano, el caucho y la anchoveta.
Por ello, concluyó que la estrategia nacional debe orientarse a registrar expansiones anuales de doble dígito en inversión minera para viabilizar proyectos medianos y grandes de forma constante antes de que concluyan los superciclos mundiales.
Fuente: ANDINA.
