Firma internacional estima que la economía global crecerá alrededor de 2,5% este año y anticipa una aceleración para 2027, pese a los riesgos derivados de las tensiones geopolíticas y los mercados energéticos.
La economía mundial mostraría una recuperación durante el próximo año. Wood Mackenzie proyecta que el crecimiento global pasará de alrededor de 2,5% en 2026 a 3% en 2027, luego de mostrar una resiliencia mayor a la esperada frente a los distintos shocks que han afectado a los mercados internacionales.
Así lo señaló Peter Martin, vicepresidente y jefe de Economía de Wood Mackenzie, durante la conferencia “Global Economy Approaching a Tipping Point” organizada por el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), en la que analizó las principales tendencias y riesgos que enfrenta la economía internacional.
Martin explicó que, pese a la desaceleración prevista para este año, la economía global ha logrado resistir mejor de lo inicialmente esperado. En ese sentido, anticipó que la moderación de algunos de los shocks que actualmente afectan a los mercados permitiría observar una recuperación durante 2027, hasta alcanzar un crecimiento cercano al 3%.
Entre los factores que han contribuido a sostener la actividad económica destacó el fuerte ciclo de inversión relacionado con la inteligencia artificial, particularmente en Estados Unidos. Otro factor que viene aportando resiliencia a la economía mundial es el desempeño de China.
Pese a las dificultades que enfrenta su economía, Martin destacó el comportamiento de sus exportaciones, en un escenario marcado además por una creciente reorganización de los flujos comerciales internacionales.
Riesgos siguen elevados
No obstante, Wood Mackenzie advirtió que el escenario internacional continúa sujeto a importantes riesgos, particularmente por las tensiones geopolíticas y su impacto sobre los mercados energéticos.
En el auditorio del IIMP, Martin sostuvo que la seguridad energética ha ganado relevancia en las decisiones de los países luego de los sucesivos conflictos que han generado volatilidad en los mercados. Esta situación está llevando a las principales economías a buscar una menor exposición a posibles interrupciones en sus cadenas de suministro energético.
En paralelo, el proceso de desacoplamiento entre Estados Unidos y China está configurando progresivamente nuevos bloques comerciales y modificando las cadenas globales de suministro.
Oportunidad para América Latina
Este nuevo escenario también podría generar oportunidades para América Latina. Según Martin, la región cuenta con recursos que pueden adquirir mayor relevancia en un mundo donde las principales economías buscan asegurar el abastecimiento de materias primas, energía y minerales.
En particular, sostuvo que tendencias como la seguridad energética, la inteligencia artificial y la reorganización de las cadenas de suministro pueden resultar favorables para Latinoamérica y para sectores como la minería, debido a la disponibilidad de metales y minerales necesarios para atender la creciente demanda internacional.
