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20 de octubre de 2026
Tecnología

Refrigeración líquida vs. aire: ¿cómo elegir la tecnología adecuada para cada data center?

La expansión de la inteligencia artificial viene modificando una de las decisiones más importantes en el diseño y operación de un data center: cómo retirar el calor generado por los equipos. A mayor capacidad de procesamiento, mayor consumo energético y carga térmica, por lo que la refrigeración empieza a ocupar un lugar estratégico dentro de la infraestructura.

La evolución de la densidad permite dimensionar el cambio. De racks que hace algunos años operaban en niveles de 5 a 15 kW, los centros de datos ya incorporan equipos capaces de trabajar con cargas cercanas o superiores a los 100 kW.

Para Paula Pinto, líder de Cooling para Sudamérica de Schneider Electric, esta transformación está llevando a una etapa de transición en la que las distintas tecnologías deberán adaptarse a las necesidades de cada instalación. “Hoy, muy fácilmente llegamos a racks que pueden operar y procesar datos hasta cien kilowatts. Estamos preparando nuestros equipos para soportar una carga de hasta un megawatt”, explica.

Aire o líquido: ¿qué cambia con las nuevas cargas de IA?

La refrigeración por aire continúa siendo una alternativa para numerosas cargas y equipos. Sin embargo, el salto en las cargas de IA está cambiando las exigencias térmicas: los sistemas de cómputo acelerado con GPU pueden generar entre 20 y 50 veces más calor que los servidores tradicionales.

La refrigeración líquida, por su parte, permite abordar el problema directamente desde las principales fuentes de calor. El direct-to-chip, actualmente el método predominante de esta tecnología utiliza placas frías (cold plates) para captar directamente el calor de procesadores como CPU y GPU. La especialista señala que este cambio responde al aumento de la potencia de los chips y a la cantidad de calor que genera toda la infraestructura.

“Los equipos que están dentro de los data centers también están sacando energía y generando una carga muy grande de calor dentro de los centros”, señala la experta. Pero incorporar refrigeración líquida no significa eliminar el aire. El direct-to-chip todavía requiere refrigeración por aire entre 10% y 30% de la carga térmica, mientras otros componentes de la infraestructura también continúan necesitándolo.

¿Por qué el modelo híbrido cobra fuerza?

La refrigeración líquida puede encargarse del calor generado por los chips, mientras que el aire continúa siendo necesario para otros componentes. Y la explicación se encuentra en la propia composición del data center. “El liquid cooling va a ser responsable por sacar el calor directo de los chips”, explica Pinto, mientras que los sistemas tradicionales de aire atienden el calor generado en el ambiente por otros equipos de la infraestructura, como UPS, sistemas eléctricos y componentes instalados en la sala.

Esta combinación permite utilizar cada tecnología donde resulta más adecuada. Además, Schneider Electric ha identificado reducciones de entre 30% y 60% en el consumo energético frente a sistemas basados en aire, dependiendo de la temperatura de operación y de la arquitectura de rechazo de calor.

Asimismo, la ejecutiva explica que la elección de una solución de refrigeración no depende únicamente de la densidad actual de los racks. El diseño debe responder a las características y proyecciones de cada operación: densidad y tipo de procesamiento, proyección de crecimiento, ubicación y condición de sitio.

Por eso, la transición no necesariamente implica transformar de inmediato toda la infraestructura existente. Los centros de datos pueden incorporar refrigeración líquida en las operaciones que lo requieran y mantener soluciones de aire donde continúen siendo eficientes.

Como resume Pinto: “La próxima generación es una generación de tecnología híbrida, donde vamos a trabajar liquid cooling y también la parte de aire, con la tecnología de descarga de calor a través de agua helada, sea por chillers o por dry coolers”.

Para las empresas que planifican nuevas instalaciones o modernizar las existentes, el reto será anticipar cuánto procesamiento necesitarán y qué capacidad de crecimiento requerirá la infraestructura. En un escenario marcado por la IA, la refrigeración deja de ser una decisión aislada y pasa a formar parte de la planificación estratégica del data center.

 

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