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10 de marzo de 2026
Actualidad

Petroperú mejora algunos indicadores en 2025, pero sigue perdiendo mercado en medio de crisis energética

Bajo el actual escenario, el Frente de Sindicatos de Trabajadores Petroleros de Petroperú (FSTPP) asevera que una empresa estatal sólida podría actuar como un amortiguador frente a shocks externos, garantizando abastecimiento y estabilidad de precios para la economía nacional.

En medio de un escenario internacional marcado por la volatilidad en los precios del petróleo debido al conflicto en Medio Oriente y por una creciente preocupación sobre la seguridad energética en el Perú, la situación de Petroperú vuelve a encender las alertas.

 

Al respecto, FSTPP señala que, aunque los estados financieros de 2025 muestran algunos indicadores operativos en recuperación respecto al año anterior, la empresa estatal continúa perdiendo participación de mercado y enfrenta una profunda inestabilidad institucional que compromete su futuro.

De acuerdo con el reporte financiero del cuarto trimestre de 2025, Petroperú registró ingresos por US$ 846 millones en el último tramo del año, lo que representa una caída de 4% frente al mismo periodo de 2024. En el acumulado anual, los ingresos totalizaron US$ 3,439 millones, por debajo de los US$ 3,527 millones del año previo.

Si bien algunos indicadores operativos mostraron una mejora respecto al 2024 —como la reducción de la pérdida operativa interanual— la empresa cerró el trimestre con una pérdida neta de US$ 113 millones y con fuertes restricciones de liquidez, reflejadas en una caída del efectivo disponible hasta US$ 26 millones, frente a los US$ 131 millones del año anterior.

Recuperación parcial, pero con menor presencia en el mercado

El desempeño comercial también refleja un escenario complejo. Durante el cuarto trimestre de 2025, Petroperú comercializó 87 mil barriles diarios, una cifra menor tanto frente al mismo periodo del año anterior como frente al trimestre previo.

Para el FSTPP, esta tendencia se refleja en la pérdida sostenida de participación de mercado. La empresa cerró 2025 con 25% del mercado de combustibles, muy por debajo del 36% que tenía en 2021, lo que evidencia un progresivo retroceso frente a competidores privados.

A pesar de que la Nueva Refinería de Talara se mantiene operativa, su carga promedio de 70 mil barriles diarios continúa por debajo de su capacidad instalada, principalmente debido a restricciones de liquidez para la compra de crudo e insumos.

Una empresa en estado vegetativo

Por lo antes expuesto, cuestiona que, pese a las señales de mejora en algunos indicadores operativos durante 2025, la política actual del Gobierno mantiene a Petroperú en una suerte de “estado vegetativo”, sin una estrategia clara para recuperar su competitividad ni su cuota de mercado.

El resultado, Petroperú es una empresa que sobrevive con dificultades financieras mientras observa cómo el mercado que históricamente abastecía es ocupado progresivamente por importadores privados.

Al mismo tiempo, el debate público se ha centrado en el tamaño de la planilla laboral, pese a que el gasto en personal representa apenas 3.5% del gasto operativo total, lo que sugiere que el problema estructural de la compañía está más vinculado a la pérdida de mercado y a las restricciones financieras que a los costos laborales.

Inestabilidad en la conducción

Asimismo, advierte que a los desafíos financieros y comerciales se suma un factor que genera creciente preocupación: la alta rotación en el directorio y en la administración de Petroperú.

Es así como, en los últimos años, la empresa ha experimentado múltiples cambios en su cúpula directiva y en la gerencia general, una dinámica que dificulta la continuidad de cualquier estrategia de recuperación. Para diversos analistas, esta “puerta giratoria” en los cargos clave erosiona la confianza de los acreedores y genera incertidumbre tanto dentro de la empresa como en el mercado energético.

Un riesgo para la seguridad energética

El debilitamiento de Petroperú ocurre en un momento especialmente sensible. Como es de público conocimiento, el Perú enfrenta un contexto de tensiones energéticas globales, marcado por la volatilidad de los precios del petróleo y las disrupciones geopolíticas que afectan los mercados internacionales de combustibles.

En este escenario, asevera que una empresa estatal sólida podría actuar como un amortiguador frente a shocks externos, garantizando abastecimiento y estabilidad de precios para la economía nacional. Sin embargo, la actual situación de Petroperú plantea dudas sobre la capacidad del país para contar con un actor público fuerte en el sector energético.

 

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