El Sindicato de Trabajadores Administrativos de Petróleos del Perú – STAPP manifiesta su profunda preocupación ante el hecho comunicado al mercado: Fitch Ratings retiró todas las calificaciones crediticias de Petroperú y dio por terminada su cobertura analítica, señalando que no cuenta con información suficiente para adoptar una decisión de calificación.
Fitch, además, advierte que la liquidez de la empresa es débil y que las conversaciones con el Gobierno continúan en curso, lo que incrementa la incertidumbre y deja a Petroperú fuera de su universo de emisores con seguimiento regular.
1) Esto no es una anécdota financiera: es una alerta sobre gobernanza y conducción pública
Cuando una agencia internacional retira calificaciones por insuficiencia de información, el mensaje es directo: faltan decisiones, claridad, gestión y responsabilidad.
Lo más grave es que este escenario era evitable con una conducción seria: cronogramas claros, transparencia oportuna, vocería técnica, y un plan de estabilización coherente, comunicable y verificable.
2) La dejadez y mezquindad del actual gobierno, las irresponsables declaraciones -casi a diario- de la titular del MEF y el PCM han agravado no solo la incertidumbre, sino que, en solo dos meses de gobierno, han originado una crisis sin precedentes en la historia de Petroperú: 5 presidentes de directorio, 4 gerentes generales y una contra campaña que, pareciera, orquestada con toda la mala intención de quebrar la petrolera estatal.
El STAPP sostiene que lo ocurrido refleja una evidente falta de gestión para enfrentar con seriedad una situación que exige liderazgo, coordinación intersectorial y una ruta de salida consistente. En lugar de construir confianza, se ha permitido que crezca la incertidumbre, con señales contradictorias y decisiones que no fortalecen la credibilidad institucional.
3) Se equivocaron de «enemigo»: atacan a los trabajadores mientras el problema real se agrava
Mientras el país observa cómo se deteriora la confianza del mercado, desde el Ejecutivo se ha optado por una línea política y mediática de estigmatización del trabajador. Esa narrativa es injusta y peligrosa: desvía la atención, fractura a la organización, paraliza la operación y debilita el capital humano que sostiene la continuidad del servicio público energético.
Petroperú se sostiene por su gente: técnicos, operadores, administrativos, profesionales y especialistas que, incluso en crisis, mantienen la cadena de abastecimiento. Convertir al trabajador en chivo expiatorio no mejora la liquidez, no ordena la deuda, no corrige la gobernanza y no recupera confianza.
4) Urge un giro de timón en el más alto nivel del Ejecutivo
Por lo expuesto, el STAPP solicita al Presidente de la República evaluar, con criterios de responsabilidad nacional, la continuidad del Premier y de los Ministros de Energía y Minas y Economía y Finanzas, quienes desde que asumieron han mantenido una conducta pública y política que golpea a Petroperú, deteriora su reputación y abre espacio a mayor incertidumbre, en vez de conducir una estabilización seria y técnica.
El país requiere autoridades que construyan soluciones, no autoridades que generen tensión, desconfianza y enfrentamiento interno en una empresa estratégica.
5) Lo que se necesita ahora: gestión, transparencia y decisiones verificables
El STAPP demanda medidas inmediatas orientadas a recuperar confianza y gobernabilidad:
- Transparencia y provisión de información suficiente, consistente y oportuna, para evitar que se repitan situaciones como la descrita por Fitch.
- Conducción técnica y unificada del proceso de estabilización, con una hoja de ruta pública, metas y responsables.
- Cese de la estigmatización del trabajador y garantías de respeto a la dignidad laboral.
- Instalación de un espacio formal de diálogo con los trabajadores y sus organizaciones, porque no existe reorganización viable sin legitimidad interna.
6) Llamado al país
Petroperú es parte de la seguridad energética del Perú. Si se debilita su credibilidad, se afecta la cadena de abastecimiento, el financiamiento, la operación y la estabilidad institucional. Lo comunicado hoy no debe normalizarse: exige correcciones inmediatas, conducción política responsable y decisiones con sustento.
El STAPP reafirma su compromiso con la defensa de Petroperú, de su rol estratégico y de los trabajadores, y exhorta al Gobierno a actuar con seriedad, sin improvisación y sin buscar culpables donde no corresponde.
