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25 de mayo de 2026
Minería

Inversión minera brilla con fuerza, salvo por “tropiezo” sorpresivo: ¿qué hay detrás?

La cotización del cobre superó los US$ 6.00, en promedio, en las primeras semanas de mayo (al día 20 de este mes) y ha seguido una tendencia alcista sostenida desde la pandemia, lo cual, según expertos consultados, es lo que estaría incentivando un repunte en las inversiones mineras en el Perú.

En el 2025, las inversiones de esa industria extractiva alcanzaron los US$ 6,248 millones, un nivel récord, en un entorno de confianza empresarial favorable hasta ese momento y donde el gasto en exploración tuvo un aumento destacado (38.5%).

Este año, a marzo, las inversiones mineras acumularon US$ 1,500.3 millones, un 43.7% más respecto a los US$ 1,044.1 millones logrados en el primer trimestre del año pasado, según data del Ministerio de Energía y Minas (Minem).

En el primer tramo del año, lo que más creció fue el gasto en infraestructura, por US$ 432.3 millones (116.8%), seguido de desarrollo y preparación, por US$ 251.8 millones (50.8%); plantas de beneficio, por US$ 286.6 millones (30.1%); y equipamiento minero, por US$ 223.4 millones (28.4%), entre otros.

Sin embargo, el gasto en exploración, que alcanzó US$ 161.3 millones entre enero y marzo, retrocedió 3.1% respecto a igual periodo del 2025, quebrando así el crecimiento continuo que estaba teniendo en los últimos cuatro años.

Caen expectativas del sector

Los resultados hasta marzo parecen ir en línea con las proyecciones del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) que había ajustado al alza el crecimiento estimado para la inversión minera a un 9.2% para el 2026.

Sin embargo, en abril se aprecia un quiebre en las expectativas de empresas sobre la economía. Los resultados de la primera vuelta electoral, al contrario,empujaron la confianza empresarial al terreno pesimista por primera vez en casi dos años, incluyendo la del sector minero.

En el Informe de la Encuesta de Expectativas Macroeconómicas, del BCRP, las expectativas para la economía a 3 meses para el sector minería e hidrocarburos pasó de rango neutral en marzo (50.0 puntos) a negativo en abril (41.2 puntos), y a 12 meses, retrocedió de 60.5 a 50.0 puntos.

Justamente, en la misma encuesta, la expectativa de inversión de esos mismos sectores, si bien se mantiene en rango optimista, retrocedió de 63.2 a 55.9 puntos a 3 meses, y bajó de 68.4 a 61.8 puntos a 12 meses.

Proyección para el corto plazo

Pese a este retroceso en las expectativas del sector, y las implicancias que tendría un resultado electoral que pueda resultar desfavorable para la inversión privada, para especialistas consultados por Gestión, en el corto plazo no se espera efectos negativos para el desarrollo de la inversión minera, aunque sí a mediano plazo.

Katherine Salazar, especialista de commodities del Scotiabank, refirió que esperan un crecimiento de la inversión privada del 10% para el 2026, con cifras que, indica, estarían cercanas a los US$ 7,000 millones, que, de darse, serían récord.

Su proyección, explicó, la sustentan en la expectativa que el proyecto Tía María continúe siendo uno de los principales impulsores de esa inversión, considerando que apunta a iniciar operaciones en la segunda mitad del 2027.

A ello –anota Salazar- se suma una cartera de proyectos brownfield y un mayor nivel de capex previsto para este año, “ya que seguimos en un entorno de altos precios de los metales que son favorables para el sector”.

Falta destrabar exploración

La presidenta de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), Julia Torreblanca, coincide en que gran parte de los resultados positivos que muestra el Minem en la industria minera están relacionados a las alzas en los precios del cobre y los metales en general.

En función a esa tendencia de precios, coincidió en que la proyección de ese gremio es que el 2026 las inversiones en ese rubro sean algo mayores que las del 2025.

Sin embargo, la titular del gremio minero-energético remarcó que se requiere el compromiso del Poder Ejecutivo para impulsar cambios que levanten las trabas a la exploración, y la vuelvan más ágil, acelerando los tiempos de aprobación de sus permisos.

Además, refirió que, de cara a la segunda vuelta electoral, se necesita que ambos candidatos (Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú) garanticen que se va a impulsar la cartera de proyectos de nuevas minas por más de US$ 60,000 millones y, sobre todo, la correspondiente a la cartera de exploración.

Es necesario destrabar esos proyectos, subrayó Torreblanca, considerando que el 20% de los ingresos del erario nacional provienen de la minería.

En referencia al plan de gobierno de Juntos por el Perú de modificar el esquema tributario minero y añadir impuestos a las sobre ganancias, la titular de la SNMPE advirtió que cualquier anuncio que pretenda modificar el actual régimen que ha sido exitoso y ha atraído inversiones, puede generar incertidumbre.

Reservas serán insuficientes

A su turno, el extitular del Minem, Rómulo Mucho, dio a entender que resulta contradictorio que en Perú se esté generando incertidumbre política para las inversiones, cuando a nivel mundial hay una corriente que busca más inversiones en el sector, dado que las reservas mineras no van a ser suficientes para atender la demanda del mercado.

Aun así, para Mucho es poco probable que un eventual Gobierno de izquierda en Perú vaya a tener gran impacto en las inversiones mineras, y puso como ejemplo de ello a Chile, donde dos de sus tres últimos gobiernos fueron de esa tendencia política, pero ello no detuvo las inversiones del sector.

“Más bien, un Gobierno favorable a la inversión privada ayudaría más a desarrollar más proyectos que nos permitan aumentar la producción de cobre, y quizás, intentar alcanzar a la de Chile”, avizoró.

En tanto, Carlos Gálvez, expresidente de la SNMPE, coincidió en que el resultado de las elecciones a corto plazo, en caso resulte electo el candidato de Juntos por el Perú, no tendrá ningún impacto en la actividad minera. Sin embargo, el golpe se verá en el mediano plazo.

El efecto, anotó, es que se podría sentir una ralentización aún mayor en la toma de decisiones o postergación de proyectos en suspenso en la cartera de proyectos, a partir de los años 2027 o 2028 en adelante.

Fuente: GESTIÓN.

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