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29 de septiembre de 2026
Economía

Casi un tercio de las empresas en insolvencia en el país van directo a la quiebra y disolución definitiva

Según el último Radar Concursal de Almerco Abogados, el 31.3% de las juntas de acreedores convocadas entre el 15 de agosto y el 15 de septiembre de 2026 se destinó a procesos de disolución y liquidación, frente al 25% que correspondió a reestructuraciones patrimoniales.

El mapa concursal peruano muestra una importante presencia de empresas que avanzan hacia procesos de disolución y liquidación. Durante el periodo comprendido entre el 15 agosto y el 15 de septiembre, el 31.3% de las juntas de acreedores convocadas a nivel nacional correspondió a procesos de liquidación, porcentaje equivalente al de las juntas de instalación y superior al registrado por las reestructuraciones patrimoniales, que alcanzaron el 25%.

De acuerdo con el Radar Concursal de Almerco Abogados, entre los casos identificados figura Radio Miraflores S.A. en Liquidación, que evalúa el informe de gestión de su liquidadora y la modificación de su convenio de salida, así como Solventes Pacífico E.I.R.L., que atraviesa una dinámica similar de cese definitivo.

Sectores en riesgo y giros drásticos

El reporte legal también advierte sobre un endurecimiento en las posturas de los acreedores dentro del Indecopi. Un ejemplo crítico es el de San Simón Equipos S.A., cuya junta de acreedores debió someter a votación un cambio drástico de destino: pasar de un plan de reestructuración patrimonial inicial directamente a la disolución y liquidación definitiva, ante la imposibilidad de sostener la deuda.

Actualmente, el ingreso de nuevas empresas a la base concursal reporta una fuerte concentración en sectores clave como tecnología, servicios, minería y construcción. Firmas como Corporación Lavado S.A.C., vinculada al sector construcción, y SBL Antracita S.A.C., del sector minería, han sido incorporadas recientemente al registro formal de Indecopi, ensanchando la lista de corporaciones en situación de vulnerabilidad.

Para los analistas y directores de finanzas, estos indicadores plantean un escenario en el que las empresas en crisis necesitan demostrar con mayor claridad su capacidad de recuperación y generación de flujos para sostener una negociación con sus acreedores.

¿Cuándo una empresa puede ser reestructurada?

Richard Almerco Soto, abogado magíster y especialista en derecho concursal y reestructuración patrimonial, explica que la reestructuración parte de la voluntad de los accionistas y de una visión de largo plazo para recuperar la viabilidad del negocio.

“La reestructuración de una empresa que atraviesa un proceso concursal o una crisis económica y financiera nace de la voluntad de sus accionistas y de una visión de largo plazo orientada a recuperar su viabilidad”, sostiene.

El especialista señala que una empresa en funcionamiento puede tener un mayor valor económico que sus activos sometidos a liquidación. Por ello, antes de negociar con los acreedores, accionistas, administración y consultores deben identificar qué aspectos de la organización, operación, finanzas o estructura patrimonial requieren ser corregidos.

“Sin estos cambios resulta inviable iniciar una negociación seria con los acreedores, basada en un plan de acción creíble y en nuevas condiciones de refinanciación”, explica.

Para Almerco, la reestructuración debe ser un proceso integral orientado a recuperar la capacidad de generar flujos, atender la deuda y mantener a la empresa dentro del circuito económico, preservando empleo, proveedores y generación de valor para los acreedores.

El negocio en marcha frente a la liquidación

La viabilidad futura constituye el eje de la negociación. Según Almerco, esta existe cuando el valor económico de la empresa en funcionamiento supera el que podría obtenerse mediante la liquidación de sus activos. En ese escenario, la continuidad operativa puede permitir una recuperación más eficiente de los créditos, aunque también puede contemplar la venta de activos que no aporten valor al negocio.

“Los acreedores requieren conocer una propuesta seria y técnicamente consistente, pero el principal convencido de la reestructuración debe ser quien dirige la empresa”, afirma.

Por ello, sostiene que accionistas, gerentes y asesores deben liderar la elaboración de un Plan de Reestructuración que demuestre las fortalezas y debilidades del negocio, incorpore nuevas medidas para atender la deuda y permita recuperar la confianza de los acreedores.

En este contexto, los casos registrados por el Radar Concursal muestran las dos principales rutas que pueden seguir las empresas dentro de un proceso concursal: la liquidación cuando no existen condiciones suficientes para sostener el negocio y la reestructuración cuando la empresa puede demostrar una viabilidad futura sustentada en un plan concreto y ejecutable.

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