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29 de noviembre de 2022
Tecnología

Dos tercios del sector tecnológico han experimentado fraude en los últimos dos años, según estudio de PwC

Los crímenes cibernéticos encabezan la lista de amenazas actuales a las que se enfrentan las empresas, mientras que los riesgos emergentes del fraude en los informes medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG) y el fraude en las plataformas digitales podrían afectar a las empresas en el futuro. El sector tecnológico, medios de comunicación y las telecomunicaciones experimentaron la mayor incidencia de fraude de todas las industrias, según el Global Economic Crime and Fraud Survey 2022 de PwC, que muestra que los perímetros de las organizaciones son vulnerables, y que los actores externos se están convirtiendo en una amenaza mayor a medida que los ataques aumentan y se vuelven más sofisticados.

La encuesta reveló que la delincuencia ciber, el fraude a los clientes y la apropiación indebida de activos son los delitos más comunes que sufren las organizaciones, independientemente de sus ingresos.

El informe también mostró que las tasas generales de fraude y delitos financieros contra las empresas se mantuvieron constantes desde 2018 a pesar de los problemas de la cadena de suministro, la inestabilidad ambiental y geopolítica, una economía incierta y muchas amenazas emergentes.

Las empresas más grandes corren un mayor riesgo de fraude

Mientras que poco menos de la mitad de las organizaciones (46%) informaron haber experimentado fraude o delitos económicos en los últimos 24 meses, el impacto de estos delitos ha sido más sustancial. Entre las empresas con ingresos anuales globales superiores a US$10,000 millones, el 52% experimentó fraude durante los últimos 24 meses. Dentro de ese grupo, casi una de cada cinco informó que su incidente más perturbador tuvo un impacto financiero de más de US$50 millones. La proporción de empresas más pequeñas (las que tienen menos de US$100 millones de ingresos) afectadas fue menor; el 38% experimentó fraude, de las cuales una de cada cuatro se enfrentó a un impacto total de más de US$1 millón.

La creciente madurez del sector de la tecnología, los medios de comunicación y las telecomunicaciones ayudó a identificar un aumento significativo de la actividad de fraude desde 2020, con casi dos tercios de las empresas que experimentaron algún tipo de fraude, la mayor incidencia de todas las industrias.

Riesgos emergentes

El 40% de las organizaciones que se enfrentan al fraude han experimentado el fraude en plataformas digitales. El aumento de las plataformas digitales, como redes sociales, servicios (viajes compartidos, alojamiento) y el e-commerce, abre la puerta a los riesgos de fraude y delincuencia económica.

Los riesgos emergentes, como el fraude en la presentación de informes ESG (alterar las declaraciones ESG para que no reflejen realmente las actividades o el progreso de una organización) y el fraude en la cadena de suministro, tienen el potencial de causar mayores trastornos en los próximos años. Por ejemplo, sólo el 6% de las organizaciones dijo haber sufrido un fraude anti-embargo(participación en boicots extranjeros no sancionados) en los últimos 24 meses. Pero esto puede cambiar en los próximos 24 meses, ya que las sanciones mundiales alcanzan los niveles más altos de la historia reciente.

Del mismo modo, sólo el 8% de las organizaciones que se enfrentaron a un fraude en los últimos 24 meses experimentaron un fraude en la presentación de informes ESG. Sin embargo, a medida que la importancia de estos aspectos sigue aumentando para los stakeholders, el incentivo para cometer un fraude en esta área puede crecer.

Del mismo modo, una de cada ocho organizaciones experimentó nuevos incidentes de fraude en la cadena de suministro como resultado de la perturbación causada por el COVID-19, y una de cada cinco considera que el fraude en la cadena de suministro es un área de mayor riesgo como resultado de la pandemia.

La defensa contra las amenazas externas requiere una nueva forma de pensar

La encuesta revela que las amenazas procedentes de entidades externas están aumentando, y que los autores de los fraudes son cada vez más fuertes y eficaces. Casi el 70% de las organizaciones que experimentan fraude informaron de que el incidente más perturbador se produjo a través de un ataque externo o de la colusión entre fuentes externas e internas.

Los encuestados indicaron que están reforzando los controles internos, las capacidades técnicas y la información para prevenir y detectar el fraude. Sin embargo, la defensa contra las nuevas amenazas externas requiere un conjunto diferente de herramientas y un enfoque continuo en las políticas, la formación, los controles y, cada vez más, el uso de tecnología sofisticada.

Al respecto, Nancy Yong, socia líder de Gobierno Corporativo, Riesgos & Cumplimiento y Servicios Forenses, indica que “hoy es una prioridad en las organizaciones identificar y actualizar permanentemente a sus stakeholders junto con sus expectativas, así como establecer y/o reforzar sus procedimientos de debida diligencia para prevenir, entre otros, el riesgo de fraude que pudiera originarse en sus relaciones directas e indirectas con los terceros con quienes se vincula. El no tener en el radar dichos impactos puede tener consecuencias negativas en la imagen y reputación de las compañías, junto con la desinformación que esto pudiese conllevar”.

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