La elección adecuada de equipos de protección personal marca la diferencia entre la seguridad y el riesgo en el trabajo; su uso correcto es determinante para proteger al trabajador.
En el entorno laboral actual, la protección de las extremidades superiores e inferiores se vuelve un aspecto esencial para prevenir accidentes. Diversos equipos de protección personal (EPP) están diseñados para resguardar manos, brazos, piernas y pies, pero su eficacia depende de una correcta selección basada en riesgos, normativas y condiciones de trabajo.
Alan Núñez, representante de Segurindustria, explicó que los guantes de seguridad destacan como principal defensa para las extremidades superiores. Entre los más utilizados figuran los de badana, ideales contra abrasiones; nitrilo, para manipulación de químicos; kevlar, resistentes a cortes; dieléctricos, frente a descargas eléctricas; y térmicos, para temperaturas extremas. A ello se suman mangas protectoras que cubren desde el hombro hasta la muñeca.
En cuanto a las extremidades inferiores, el uso de calzado de seguridad resulta indispensable. Estos incluyen punteras de acero o composite y plantillas de kevlar que protegen contra impactos, compresión y perforaciones. También existen opciones dieléctricas, antiestáticas y botas de PVC resistentes a sustancias químicas, aceites e hidrocarburos.
La selección del EPP no es aleatoria. Núñez enfatizó que el primer paso es la evaluación de riesgos, identificando peligros y niveles de exposición. Además, se debe verificar el cumplimiento de estándares internacionales como EN, ISO, OSHA o ANSI, así como normativas locales.
El tipo de trabajo y el entorno también influyen. Factores como temperatura, humedad o presencia de sustancias corrosivas obligan a elegir materiales específicos. El diseño y la ergonomía son igualmente relevantes: equipos cómodos, ligeros y transpirables reducen la fatiga y mejoran el rendimiento del trabajador.
Otro punto clave es el ajuste. Los EPP deben adaptarse correctamente al cuerpo, permitiendo movilidad sin interferir en las tareas. Asimismo, su durabilidad y facilidad de mantenimiento son determinantes para asegurar un desempeño constante.
Respecto a su vida útil, el reemplazo depende del uso, el entorno y el desgaste. Inspecciones periódicas permiten detectar daños como grietas o deformaciones, que obligan a su cambio inmediato. Incluso si no se ha cumplido el tiempo estimado, un EPP deteriorado pierde su capacidad de protección.
La innovación cumple un rol central en la seguridad laboral, y Segurindustria apuesta por el desarrollo tecnológico mediante mejoras de sus soluciones que no solo buscan proteger a los trabajadores, sino también brindar mayor comodidad durante largas jornadas. Asimismo, la capacitación continua resulta indispensable dentro de la gestión de seguridad. Conocer el uso adecuado de los EPP, sus limitaciones y su mantenimiento permite maximizar su efectividad.



