Si bien el 98% del valor de las exportaciones mineras en el Perú se explica por sus embarques de cobre, oro, zinc y plomo y solo el 2% corresponde a la minería no metálica, el peso de esta última actividad tiene relevancia local por la provisión de insumos para diversas actividades productivas en el país.
El último año, la producción minera no metálica a nivel nacional alcanzó a las 77.8 millones de toneladas métricas (TM), volumen mayor en 32.6% respecto a las 58.6 millones de TM reportadas el 2024. El crecimiento estuvo impulsado por una mayor explotación de piedra caliza, que representa cerca del 53.6% del total.
Evolución en el primer bimestre
Este año inició aún poco prometedor. Según datos preliminares del Ministerio de Energía y Minas (Minem), solo en febrero, la producción de ese segmento de la minería alcanzó las 5.3 millones de TM, una contracción de 10.9% con respecto a las 6.0 millones de TM logradas hace un año atrás.
En ese mes, ocho de diez principales minerales no metálicos tuvieron caídas, entre ellos la piedra caliza (-8.1%), los fosfatos (-8.4%), el hormigón (-0.8%), la calcita (-24.3%), la arena gruesa (-35.6%), la piedra gruesa para construcción (-23.7%) y la puzolana (-31.7%).
Así, en los dos primeros meses, la extracción de la minería no metálica acumuló 10.7 millones de TM, un retroceso de 3.8% frente al resultado del primer bimestre del 2025.
¿Qué se espera para el resto del año?
Henry Luna, director de Catastro Minero del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet), ente adscrito al Minem, refirió a Gestión que, pese a la caída en los primeros meses de este año, la expectativa es que -siguiendo la tendencia del 2025- la producción de la minería no metálica se siga incrementando el 2026.
Según indicó el experto, su proyección se sustenta en un incremento esperado sobre todo en la extracción de piedra caliza, que estaría ligada a una mayor demanda del sector construcción que se registra actualmente.
Vale recordar que la piedra caliza tiene diversos usos: como materia prima esencial para producir clínker, es el componente base del cemento gris y blanco; mientras en forma triturada se emplea como árido para concreto, morteros y en la base de carreteras. Además, es usado en forma de bloques o placas para fachadas, acabados en interiores y suelos.
La construcción jalaría al sector
Entre los productos que han aumentado su demanda, según indicó, figuran el hormigón -cuya producción en el primer bimestre de este año, según el Minem, superó el millón de toneladas, un crecimiento del 18.2%.
Además, en los primeros dos meses del año el sector reporta igualmente un aumento de 31.7% en la producción de puzolana (la cual en enero se había disparado en 548.7%, si bien tuvo una caída en febrero).
La puzolana es un mineral que se constituye un insumo principal para la fabricación de cemento en el país por la mayoría de compañías cementeras nacionales.
“Hay ahora un boom de la construcción, se necesita más cemento, más hormigón, más arena y piedra, y eso va a jalar la producción (de la minería no metálica)” aseveró Luna.
Al respecto, la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco) en su Informe Económico de la Construcción (IEC) N°98, ha previsto que el sector construcción -tras cerrar en un récord el 2025, con un alza del 6.7%-, podría alcanzar un crecimiento del 6.8% en el 2026, aunque bajo un escenario marcado por la incertidumbre política y los desafíos estructurales en la gestión pública.
Expectativa para roca fosfórica
En otro momento, Luna refirió que, si bien hay una contracción en la extracción de roca fosfórica en la zona de Piura, y que es usado como insumo para la producción de fertilizantes, su actividad en general no presenta inconvenientes pues su explotación se dedica mayormente al mercado internacional.
En este caso, indicó que la expectativa es que ProInversión ponga en marcha un proyecto para la exploración y explotación de roca fosfórica en la zona de Bayóvar, para la producción de fertilizantes, y que serán destinados en parte al consumo nacional en las zonas altoandinas, y también para exportación.
Según ProInversión, se trata del Proyecto Minero Sechura, de minería no metálica, ubicado en la región Piura, que demandaría una inversión estimada de US$ 4,400 millones a lo largo de su operación, en caso se opte por darle valor agregado a la roca fosfórica y destinar su producción a la obtención de fertilizantes fosfatados.
Fuente: GESTIÓN.
