Los desafíos actuales del Perú ya no pueden resolverse desde una sola organización. Recuperar la confianza, impulsar el desarrollo territorial y fortalecer la competitividad del país exige nuevas formas de colaboración entre el Estado, las empresas, la academia y la ciudadanía. En ese escenario, la innovación deja de ser únicamente un asunto tecnológico para convertirse en una herramienta capaz de transformar la manera en que se construyen soluciones de largo plazo.
Así lo sostuvo Pamela Antonioli, gerente general del Hub de Innovación Minera del Perú e integrante del comité de Legado del Encuentro de Gestión Social y Sostenibilidad (GESS 2026), quien destacó que el concepto de innovación va mucho más allá de incorporar nuevas tecnologías, pues también implica transformar procesos, organizaciones y formas de relacionamiento.
«La innovación ha existido siempre. Es todo cambio que esté basado en conocimiento, pero no necesariamente es tecnológico. Es asociar ideas, plantear nuevas formas de ver las cosas, nuevas soluciones, y lo más importante es que añada valor», señaló en entrevista con el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).
Antonioli añadió que la innovación constituye un factor determinante para el desarrollo de los países. «Cuando hablamos de índices a nivel país, la innovación es uno de los pilares cuando medimos la competitividad».
La necesidad de fortalecer la innovación también se refleja en los principales indicadores internacionales. De acuerdo con el Índice Mundial de Innovación (GII) 2025, publicado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), el Perú ocupa el puesto 80 entre 139 economías evaluadas.
Innovar para construir confianza
Para Pamela Antonioli, los desafíos actuales del país exigen que el Estado, las empresas, la academia y la ciudadanía dejen atrás los modelos de trabajo aislados y apuesten por una mayor colaboración. «Ya no puedes hacer las cosas solo. Tienes que colaborar con pares, con otras empresas, colaborar con la academia, con el territorio».
En ese sentido, sostuvo que las organizaciones deben empezar por iniciativas de menor escala que permitan generar resultados. «Para generar confianza es imprescindible no ir a cosas grandes desde el inicio, sino cimentar esa confianza con colaboraciones a cierta escala», indicó.
El Estado como facilitador
Asimismo, consideró que el Estado debe asumir un rol más activo como facilitador de la innovación, incorporando una mentalidad experimental que permita probar nuevas soluciones y generar espacios de articulación para su posterior escalamiento.
«El rol del Estado debería también incorporar esta mentalidad experimental. Hay políticas públicas que deben incorporar el tema de innovación como proyectos que tienen cierto grado de incertidumbre y construir sobre el conocimiento que se va generando».
En esa línea, afirmó que la innovación también exige reconocer que los modelos que funcionaron en el pasado deben evolucionar frente a un entorno cada vez más complejo. «La minería ha sido exitosa, sí, pero enfrenta nuevos desafíos también. No quedarnos en lo que ya sabemos que hicimos bien, sino asumir que eso ya no es suficiente y que hay una urgencia por hacer las cosas de manera distinta».
Estos enfoques formarán parte de las discusiones del Encuentro de Gestión Social y Sostenibilidad (GESS 2026), que se realizará del 18 al 20 de agosto en el Centro de Convenciones de Lima. El evento reunirá a especialistas nacionales e internacionales para compartir metodologías, experiencias y herramientas orientadas a fortalecer la gestión social, la innovación y el desarrollo territorial.
Como parte del programa, Pamela Antonioli facilitará el taller «Desarrollo territorial e innovación», donde abordará metodologías prácticas para impulsar procesos colaborativos con impacto en los territorios. Más información sobre el programa e inscripciones en https://gess.pe/conferencias/.
Fuente: IIMP.
