19.8 C
Lima
18 de septiembre de 2026
Empresas

Construyen licencia social de proyectos generando cultivos, agua para 50 años y un puente nuevo

En el Foro «Desarrollo Regional en Zonas de Influencia Minera» de EXPOMINA PERÚ 2026, tres de las operadoras más respetadas del país —Compañía Minera Poderosa, Newmont Yanacocha y Nexa Resources— demostraron, con cifras y proyectos concretos, que la mediana y gran minería peruana “siembra desarrollo, cierra brechas históricas y construye confianza donde el Estado no siempre llega”.

En la Sala Cobre del Centro de Exposiciones Jockey, presidido por Gonzalo Tamayo, socio de Macroconsult, se presentaron modelos de gestión territorial que ya están marcando la pauta en la industria extractiva de América Latina.

Durante la sesión, participaron expertos de primer nivel, como Eva Arias, presidenta ejecutiva de Compañía Minera Poderosa; Milton Alva, superintendente de Obras por Impuestos de Newmont Yanacocha; y Paul Rocca, gerente de Gestión Social de Nexa Resources.

Minería de corazón

Con el legado de su padre como bandera —«la minería se hace con el corazón»—, Eva Arias presentó un ecosistema de desarrollo que impresionó a la audiencia: 15 escuelas técnicas y de materiales, todas en un excelente estado, con agua, electricidad y saneamiento garantizados.

La gran revelación llegó con la ciencia aplicada al agro. Gracias a la alianza con el Centro Internacional de la Papa (CIP), Poderosa lanzó cinco nuevas variedades de papa —con una sexta lista para salir— y ha caracterizado nada menos que 250 variedades nativas en sus zonas de influencia, dos de ellas con potencial comercial confirmado.

Su innovador programa de agricultura regenerativa reutiliza los desechos del bosque de pino sembrado desde los años 80 como manta natural de cultivo, cerrando el círculo de la economía circular en el campo.

A esto se suma un ambicioso plan de obras por impuestos —electricidad, carreteras y un puente que se inaugurará antes de que acabe el año— y una meta climática contundente: cero emisiones al 2030 (alcances 1 y 2) y al 2050 (alcance 3), apalancada en energía fotovoltaica, hidroeléctrica y baterías de almacenamiento. El resultado, según cálculos de una consultora especializada: Poderosa sería hoy, gracias a sus bosques, una compañía carbono-negativa.

Agua a Cajamarca

Con datos duros sobre la mesa, Milton Alva expuso el desafío que enfrentaba Cajamarca: según SEDACAJ, en 2024 la ciudad necesitaba 631 litros de agua potable por segundo y solo contaba con capacidad para tratar 382, una brecha de 249 litros por segundo agravada por el estrés hídrico del cambio climático.

La respuesta, construida en una plataforma público-privada con academia, Estado y comunidad, ya está dando resultados: 12 pozos tubulares acreditados por 242 litros por segundo —financiados por la empresa privada— reducirán la brecha a apenas 7 litros por segundo, y para 2027 el modelo sumará cinco proyectos que dejarán la brecha en 70 litros por segundo.

La joya de la estrategia es la represa de Chonta: una obra de 90 metros de altura que almacenará 50 millones de metros cúbicos de agua, regará 5 800 hectáreas agrícolas y destinará 12 millones de metros cúbicos al abastecimiento poblacional de largo plazo, ya con expediente técnico aprobado, certificación ambiental e hídrica en regla.

El paquete se completa con un programa de reforestación que reúne a 15 instituciones y ya suma más de 3 millones de árboles sembrados en 2700 hectáreas, protegiendo la recarga de los acuíferos que alimentan a toda la ciudad.

Construir confianza real

El expositor de Nexa Resources abrió con una cifra que sacudió a la sala: el 70 % de los conflictos sociales del país se origina en el sector que más invierte en el territorio, la minería, en un contexto donde la desconfianza hacia las empresas supera el 85 % y más de 2500 proyectos de inversión están paralizados a nivel nacional, según la Contraloría.

Frente a ese escenario, Paul Rocca presentó el nuevo modelo de gestión social que Nexa aplica en el Complejo Pasco —donde el 91 % de la economía local depende de la actividad minera, a través de las unidades Atacocha y El Porvenir—: pasar de una gestión reactiva a una de alertas tempranas, de lo transaccional a lo «trascendental», y de la operación aislada a un desarrollo territorial articulado con Estado, empresa y comunidad.

Su receta para dejar un legado que sobreviva al cierre de mina: trazabilidad de compromisos, comunicación bidireccional constante y el fortalecimiento de capacidades productivas fuera del sector minero, para que ningún territorio dependa de una sola industria cuando la mina se vaya.

El territorio es socio

Al cierre del bloque, los tres expositores coincidieron en una misma conclusión: la licencia social ya no se negocia con obras puntuales, sino que se construye con visión de largo plazo, ciencia aplicada, alianzas multiactor y una comunicación honesta y constante con las comunidades.

Consultados sobre el reto que representa el actual ciclo político en sus regiones, los panelistas fueron enfáticos en pedir al Estado que recupere el orden y la seguridad, mientras las empresas sostienen, con resiliencia, programas que —insistieron— seguirán en pie mucho después de que termine la vida útil de cada yacimiento.

Artículos Relacionados

Cosapi impulsa la innovación y capacitación en VDC y Modern Construction

admin-roveri-mye

Fernando Barrios Ipenza recibe reconocimiento Premio IPAE al Empresario Regional 2025

admin-roveri-mye

ANTAPACCAY reafirma su compromiso con el uso de las energías limpias al recibir por tercera vez la certificación I-REC

admin-roveri-mye