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1 de julio de 2022
Actualidad

Países de la AIE recortarán radicalmente importaciones de hidrocarburos de Rusia

Los 31 países de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) se han comprometido a reducir radicalmente sus importaciones de gas y petróleo ruso y consideran que la crisis energética actual tiene que servir para acelerar la transición hacia energías limpias que derivan de los compromisos climáticos.

Estos son los dos principales mensajes de la reunión ministerial anual de la AIE finalizada este jueves en París, en la que se ha querido dejar abierta la puerta a sacar de nuevo al mercado, como se hizo a comienzos de mes, millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas si se considera oportuno para calmar las tensiones.

El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, subrayó al presentar las conclusiones, que todos los Estados miembros habían acudido a París con diversas medidas para reducir las compras de hidrocarburos rusos para castigar a Moscú por la guerra que ha declarado a Ucrania.

“Son diferentes políticas -dijo- pero con un único objetivo: reducir radicalmente las importaciones de gas y de petróleo rusos”.

Birol se felicitó por “la unidad y la determinación de los países miembros, que dan una clara respuesta a la agresión rusa”.

En realidad, entre los 31 las medidas varían en función de su propio nivel de dependencia al gas y al petróleo ruso. Estados Unidos, que es uno de los grandes productores mundiales tanto de gas como de petróleo ha decidido interrumpir totalmente las importaciones de Rusia.

En la Unión Europea (UE), donde esa dependencia era el pasado año del 30% para el petróleo y del 40% para el gas, no se han querido cortar esas compras totalmente hasta ahora ante el riesgo de sufrir problemas de aprovisionamiento.

EE.UU. ayudará con su gas a Europa

Washington se ha comprometido a ayudar a los europeos para que eso no ocurra en la medida de sus posibilidades, pero su secretaria de Energía, Jennifer Granholm, que ejerció en París la presidencia de la reunión ministerial, no quiso avanzar cuál sería su contribución, en particular con un eventual aumento de los envíos de gas natural licuado (GNL) en barco al Viejo Continente.

Granholm y Birol coincidieron en que la AIE está dispuesta a utilizar sus reservas estratégicas para rebajar la tensión en el mercado energético.

A comienzos de marzo, sus países ya lo hicieron con casi 63 millones de barriles que representan un 4% de esas reservas estratégicas que cada miembro está comprometido a tener con al menos una cantidad equivalente a 90 días de importaciones de crudo.

El problema de la agencia -que reúne a la mayoría de los Estados de la OCDE- es que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus socios, en cabeza de los cuales está Rusia, no han querido modificar los planes que se habían marcado antes de la guerra de ir incrementando progresivamente sus bombeos con 400,000 barriles adicionales cada mes.

Y eso hace planear sobre los consumidores de la AIE de cara a los próximos meses la amenaza de no disponer de todo el petróleo necesario para satisfacer la demanda o en el mejor de los casos de que los precios sigan subiendo por la incertidumbre de si ese escenario se materializa finalmente.

Acelerar con las energías limpias

Más allá de este riesgo inmediato, los miembros de la agencia han dejado claro en su comunicado final que, para que a largo plazo este mal trago de precios de la energía por las nubes y aprovisionamiento no asegurado no se repita, lo mejor es acelerar la transición a energías limpias.

Una aceleración que está en línea, además, con la que ha pasado a ser una de las principales líneas de acción AIE: respaldar a sus países para alcanzar el objetivo de cero emisiones netas de dióxido de carbono (CO2) para mediados de siglo.

Los ministros también han encargado a la agencia, de cara a su reunión del próximo año, que trabaje sobre qué medidas podrían adoptar para garantizar el acceso a minerales fundamentales para las energías renovables y las tecnologías limpias, como puede ser el níquel, cuya disponibilidad ha quedado en entredicho a causa también de la invasión rusa de Ucrania.

La ministra española de la Transición Ecológica, Teresa Ribera, insistió en que la AIE no debe limitarse a su misión primera de asegurar el aprovisionamiento físico, sino ocuparse también de que la energía tenga unos precios asequibles para todo el mundo y además responda a los compromisos internacionales para limitar el cambio climático.

“Si no somos capaces de garantizar una energía segura, asequible y sostenible, estamos fallando en nuestro mandato, poniendo en peligro la recuperación postcrisis y nuestras ambiciones de alcanzar las emisiones cero”, señaló Ribera.

La cita de París de este año sirvió para formalizar la adhesión como miembro número 31 de Lituania y para incitar a los otros tres candidatos a la integración -Chile, Colombia e Israel- para que continúen su trabajo para conseguirlo.

Fuente: GESTIÓN.

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